Poet's Abbey (Blog de lecturas)


Los que viven

La posmodernidad es un mundo de muertos, de masas de gente que se amontonan en el metro a diario como zombies, sin pensar, sin sentir. Se quejan por una simple carrera en la media, por el coche que se ha llevado la maldita grúa, por el partido de anoche del Real Madrid. Se agobian por cosas insignificantes.

Ante una cultura de muerte espiritual donde el dinero se convierte en la máxima divinidad, el sabio Dalai Lama se rebela y afirma: "La mayoría de personas viven como si nunca fueran a morir, y mueren como si nunca hubieran vivido". Y yo, que no puedo estar más de acuerdo, meto un libro de poesía en mi mochila y me voy con mi bici y una bufanda por los caminos de tierra del Midwest, donde estoy celebrando el tradicional Thanksgiving.

Los versos de Victor Hugo me hacen gozar de los campos otoñales de Illinois, tan lejos de la intensa pero aburrida vida de la ciudad donde casi todos, los no muertos (pero no vivos), hacen maquinalmente lo mismo. ¡Hay que despertar, rebelarse y luchar!


Los que viven son los que luchan, son aquellos
cuyo designio fijo llena el alma y la frente.
Los que con un alto destino trepan a la áspera cima.
Los que marchan pensativos, enamorados de un fin sublime.
Teniendo ante sus ojos, sin cesar, noche y día,
o un trabajo santo, o un gran amor.
Es el santo profeta prosternado ante el arca,
es el trabajador, pastor, obrero o patriarca,
aquellos cuyo corazón es bueno, cuyos días están llenos.
Los que viven, Señor, a los otros, los compadezco.

Víctor Hugo (1802-1855)

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