Poet's Abbey (Blog de lecturas)


Cien años de soledad


¿Es útil la literatura? Para contestar este pregunta siempre pienso en la lúcida locura del coronel Aureliano Buendía, el personaje de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, que se dedica a fabricar pescaditos de oro a cambio de monedas de oro que después se funden para producir de nuevo otros pescaditos, en un círculo vicioso que exaspera a Úrsula. Es probable que el acto creativo y gratuito de la literatura se base en esta simplicidad y este gozo con el que el coronel fabrica los pescaditos de oro. Parece una tarea inútil porque no da beneficios económicos o materiales. Sin embargo, da un valor alternativo a la supermacía de las leyes del mercado.



Con su terrible sentido práctico, ella no podía entender el negocio del coronel, que cambiaba los pescaditos por monedas de oro, y luego convertía las monedas de oro en pescaditos, y así sucesivamente, de modo que tenía que trabajar cada vez más a medida que más vendía, para satisfacer un círculo vicioso exasperante. En verdad, lo que le interesaba a él no era el negocio sino el trabajo.


Esa noche, la guardia derribó a Mauricio Babilonia cuando levantaba las tejas para entrar en el baño donde Meme lo esperaba, desnuda y temblando de amor entre los alacranes y las mariposas, como lo había hecho casi todas las noches de los últimos meses. Un proyectil incrustado en la columna vertebral lo redujo a cama por el resto de su vida. Murió de viejo en la soledad, sin un quejido, sin una protesta, sin una sola tentativa de infidencia, atormentado por los recuerdos y por las mariposas amarillas que no le concedieron un instante de paz, y públicamente repudiado como ladrón de gallinas.

Gabriel García Márquez, Cien años de soledad, 1967

Comentarios

C.S. ha dicho que…
¡Qué buena! Una de mis novelas favoritas de todos los tiempos