Poet's Abbey (Blog de lecturas)


Las moscas



Un poco como los primeros días de silencio del guitarrista norteamericano, el autor francés Sartre no quiso saber nada de ese premio suculento y arbitrario que otorgan los suecos cada año para hacerse los importantes. 

Leo ahora su segunda obra de teatro, Las Moscas, escrita en plena ocupación nazi de Francia (Argos, en la obra). El escritor francés, que se consideraba filósofo y no escritor (por eso rechazó el Nobel, con un par de huevos), recrea el mito griego de Electra y su hermano Orestes que han de vengar a su padre Agamenón, que murió asesinado en manos de Egisto y Clitemnestra.

Electra se erige como la mujer libre que lucha contra la opresión del totalitarismo, en su deseo de justicia y libertad, en un mundo lleno de moscas, que son las Erinias, o diosas del remordimiento.


JÚPITER: [...] es raro que un Dios pueda contemplar su imagen cara a cara. (Una pausa). ¡Qué feo soy! No han de quererme mucho.
[...]
El secreto doloroso de los dioses y los reyes: que los hombres son libres. Son libres, Egipto. Tú lo sabes, y ellos no.
[...]
EGISTO (vivamente): (Orestes) Sabe que es libre. Entonces no basta cargarlo de cadenas. Un hombre libre en una ciudad es como una oveja sarnosa en un rebaño. Contaminará todo mi reino y arruinará mi obra. Dios todopoderoso, ¿qué esperas para fulminarlo? 


Sartre, Las moscas, 1943

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