Poet's Abbey (Blog de lecturas)


El rinoceronte

 


Un domingo por la mañana, en una plaza francesa en pleno siglo XX, de repente aparece un rinoceronte llevándose todo por delante. 

Dos amigos que toman algo en la terraza comentan esta locura que acaba de ocurrir. Por un lado, Juan, muy seguro de sí mismo, dice: "La vida es una lucha, quien no combate es un cobarde". Por el otro, Berenguer, que parece un paria, un dejado, que no se entera de nada. Cuando ha pasado el rinoceronte y se habla del peligro que eso supone, Berenguer dice: "Muchos están en misa. Esos no se arriesgan a nada." 

Pero Berenguer no es tan despistado como parece al principio, de hecho, sobrevive a la pandemia de los rinocerontes: ¡cada persona se convierte en uno!

Aunque Ionesco escribió esta obra para denunciar una sociedad aborregada que se deja contaminar por la llegada de las ideas del nazismo en Alemania, en la que cada ciudadano se va convirtiendo en nazi poco a poco, su obra de teatro mantiene una furiosa actualidad. ¿Acaso no vivimos rodeados de absurdos como rinocerontes en una plaza y de personas metarfoseadas en ese mismo absurdo?


B: Sí, pero un hombre que se convierte en rinoceronte es indiscutiblemente anormal.

D: ¡Oh!, ¡indiscutiblemente!... sabe usted...

B: ¡Sí, indiscutiblemente anormal, absolutamente anormal!

D: Usted me parece muy seguro de sí mismo. ¿Podemos saber dónde termina lo normal y dónde comienza lo anormal?


B: ¡Me defenderé contra todo el mundo! ¡Soy el último hombre, seguiré siéndolo hasta el fin! ¡No capitulo!


Eugene Ionesco, El rinoceronte, 1959

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