Poet's Abbey (Blog de lecturas)


La ideología del éxito

 


El filósofo español actual más lúcido es, en mi opinión, Heleno Saña. El autor de El camino del bien analiza, en este nuevo libro, las causas que han generado la alarmante crisis moral que padece el mundo occidental, obsesionado por el éxito, desde hace tiempo. 

La ideología del éxito domina todos los sectores de la vida pública y privada, y es la causa principal del aborregamiento de la masa y del soez materialismo. Para combatir esta ideología absolutamente capitalista y promover la esperanza, el autor reivindica la vigencia eterna de los valores humanos, espirituales y culturales como condición previa para una vida lograda. Ya no hay comunidad ni conciencia crítica.

Hace falta estudiar la tradición con respeto para luego criticar el presente. El pensamiento antiguo ha predicado la cultura de la interioridad, pues, como decía Agustín de Hipona, la Verdad se halla en el interior del hombre. De hecho, la conexión de la vida buena con una dimensión interior del alma es algo muy griego y muy humano.

Pero la obsesión enfermiza por el éxito material (el American dream en todas sus variantes posmodernas) supone el desprecio por toda tradición y, sobre todo, la muerte del alma que trata de evitar a toda costa que sea considerado como un fracasado. Loser es el peor insulto que hay en EEUU.

La democracia es un espejismo: vivimos en una plutocracia, que es según Platón, el más infausto de los modelos de gobierno. Manda el capital. La clase obrera ha dejado de ser una amenaza para el capitalismo, pues gracias al sistema de domesticación mental "el pueblo trabajador se ha transformado en masa (...) de consumidores sin conciencia de clase" (p. 41).

En definitiva, la ideología del éxito ha implicado la renuncia de la lucha de clases y su sustitución por la colegialidad entre obreros y patronos. No es por casualidad que los ricachones del mundo (Steve Jobs, Mark Juckerberg, etc.) se vistan con vaqueros y camiseta como si fueran simples trabajadores como nosotros.


...la capacidad del hombre para hacerse daño y destruirse a sí mismo, un fenómeno que va unido siempre a la destrucción de los demás. (p. 9)


Para el hombre de la sociedad de consumo no existe ningún hogar o refugio humano seguro; de ahí la sensación de vivir en pleno destierro o exilio. (p. 12).


La cultura obrera ha desaparecido, porque los ideales de que se nutría -nobles ideales- han sido comabtidos sistemáticamente por los administradores del poder. (...) El capitalismo no explota al trabajador sólo materialmente; lo explota también espiritual e intelectualmente al impedir un desarrollo de su personalidad". (p. 101)


Heleno Saña, La ideología del éxito, 2016

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