Poet's Abbey (Blog de lecturas)


Por qué leer los clásicos

 



Una obra literaria tiene que ser siempre una novedad, algo que produzca un cambio aunque sea escaso, decía Peter Handke, una nueva posibilidad de mirar, de pensar, de existir. "Espero de la Literatura que rompa todos los aparantemente definitivos conceptos del mundo", decía el escritor.

En este ensayo, Italo Calvino intenta responder a la pregunta de por qué leer los clásicos, "aquellos libros que nunca terminan de decir lo que tienen que decir". Un clásico nunca se acaba.

El escritor italiano nos da un paseo maravilloso por la historia de los libros, como luego harían los autores españoles Posteguillo y VallejoDesde la Odisea de Homero, el escritor señala el fragmento de los lotófagos que hacían perder la memoria y así "olvidar el futuro". Porque para nosotros "todo viaje es siempre Odisea". 

También señala el Anábasis de Jenofonte y la narración épica de diez mil mercenarios griegos perdidos en Ásia, la "lucha por el regreso de un ejército conducido a la derrota en una guerra que no es la suya y abandonado a sí mismo", que tanto recuerda hoy a los rusos en Ucrania.

Y también nos enseña la historia de las Siete princesas de Nezami, la estructura del Orlando o la velocidad del Cándido de Voltaire. Luego pasa por otros gigantes modernos: Stendhal, Dickens, Flaubert, Tolstoi, Twain, etc. Y nos recomienda desde dónde leer cada uno de ellos.


Para poder leer los libros clásicos hay que establecer "desde dónde" se los lee. De lo contrario tanto el libro como el lector se pierden en una nube intemporal.


Italo Calvino, Por qué leer los clásicos, 1991 (obra póstuma)

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