Poet's Abbey (Blog de lecturas)


La escuela no es un parque de atracciones

 


El maestro Gregorio Luri, autor de La escuela contra el mundo y ¿Matar a Sócrates?, presenta en este libro una defensa acérrima del conocimiento poderoso en las escuelas que viven en una sociedad mercado-técnica, basada en competencias y subyugada al emotivismo más radical.

En una sociedad sujeta a la tiranía de las emociones y a la esclavitud de las pantallas hace falta una escuela que defienda el conocimiento que lleva al pensamiento reflexivo para transformar el mundo. 

El maestro apuesta por una escuela de la excelencia, no de la ocurrencia. Porque está convencido de que la escuela debe ayudar a cada alumno a ser mejor persona y a conocer mejor el mundo, es decir, a tener más conocimiento y darle un sentido. Se trata de que la escuela haga de puente entre el niño y la cultura. 

Para eso hace falta diferenciar los campos emotivos de los racionales. De acuerdo con Nietzsche, la función de la educación es liberarnos de la vulgaridad. No lo olvidemos.


...un poyo de piedra a la sombra de un árbol puede ser una magnífica escuela si dispone de un maestro competente para transmitir un saber y de unos alumnos deseosos de aprender.


La indignación es una emoción fácil de crear en el niño y aún más fácil de manipular.


Es una considerable pérdida de tiempo andar enfrentando métodos conservadores y progresistas en lugar de diferenciar entre buenos y malos métodos, pero entiendo que estos gurús que cobran cantidades indecentes de dinero por conferencias en las que se prometen ante muchos necesitados de fe lo que no pueden darles, todo el tinglado comercial se les vendría abajo si eliminamos el maniqueísmo entre escuela innovadora y escuela viejuna.


Gregorio Luri, La escuela no es un parque de atracciones, 2020

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