Poet's Abbey (Blog de lecturas)


La historia de Tristán e Isolda

 


Una de las más bellas historias de amor es la del joven Tristán e Isolda (o Iseo), la reina irlandesa. Se trata de un amor imposible. La leyenda es medieval, del ciclo arturiano, y eterna y romántica, como la ópera sublime de Wagner. 

El romanista Joseph Bedier recoge este mito en forma de novela con una gran fuerza lírica y épica. ¡Incluso hay dragones! En un capítulo, por ejemplo, narra cómo Tristán lucha cuerpo a cuerpo contra un feroz dragón y consigue vencerle. Pero un oscuro senescal se provecha de que el joven no está para pedir al rey la recompensa. Aunque al final se desenmascara al impostor y se reconoce al justo vencedor.

Lo importante, sin embargo, es la bella historia de amor entre Tristán y su amada Isolda. Ambos bebieron un filtro que no debían haber bebido. Y esta bebida de Cupido les llevará a la desgracia y a la felicidad más plena. 

Es una leyenda medieval que debemos recuperar sobre todo ahora en que la sociedad no cree en el amor romántico, o mejor dicho, lo entiende mal.

De hecho, René Girard en Mentira romántica y verdad novelesca, observa que "la pasión romántica es exactamente lo contrario de lo que pretende ser. No es abandono al Otro sino guerra implacable entre dos vanidades rivales. El amor egoísta de Tristán e Isolda, primeros héroes románticos, anuncia un futuro de discordias". Porque la clave es que se aman muchísimo, pero "a partir de sí mismo, no a partir del otro", como decía Denís de Rougemont. Así, su desdicha nace de una falsa reciprocidad, máscara de un doble narcisismo. 


Señores, ¿os place oír un bello cuento de amor y muerte? Es de Tristán y de Iseo la reina. Escuchad cómo con gran alegría y con gran dolor se amaron, y luego murieron en un mismo día, él por ella, ella por él. (p. 7)

Entonces, en el corazón del bosque salvaje, comenzó para los fugitivos la vida dura, y sin embargo amada. (p. 78)

Los amantes no podían vivir ni morir el uno sin el otro. Si estaban separados, no era la vida ni la muerte, sino la vida y la muerte a la vez. (p. 125)


Joseph Bedier, La historia de Tristán e Iseo, 1995

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