Poet's Abbey (Blog de lecturas)


El canto lesbio

 



Platón llamó a Safo la décima musa, reconociendo en ella una voz poética excepcional dentro de la lírica griega. Su obra, centrada en el amor, el deseo y la belleza, se aleja de la épica heroica dominante y se adentra en una poesía intensamente personal y sensorial.

La mayor parte de sus poemas se ha perdido a lo largo de los siglos por culpa de varios factores: el abandono de la tradición manuscrita, el cambio de gustos literarios y, probablemente, la incomodidad que su temática amorosa suscitó en contextos posteriores. Aun así, han sobrevivido fragmentos suficientes para confirmar la fuerza y originalidad de su voz.

En sus versos, la pasión no es un impulso vulgar, sino una vía hacia un ideal elevado de belleza y verdad. El amor entre mujeres, descrito con intensidad y delicadeza, aparece marcado por la fragilidad y el dolor de la pérdida, no como condena moral, sino como consecuencia de su carácter efímero y de un entorno social que no le ofrece estabilidad ni reconocimiento.

En una época que identificaba lo bello con la guerra, la gloria y la hazaña masculina, Safo se atrevió a afirmar que "lo más hermoso del mundo es la persona amada"

Con ello, desplazó el centro de la experiencia humana desde el campo de batalla hacia el espacio íntimo del deseo, inaugurando una tradición poética que aún hoy sigue siendo radicalmente moderna.


Deseo morir, sinceramente.
Ella me ha abandonado derramando
un arroyo de lágrimas. Y me dijo:
“¡Ay de mí! ¡Cuán terribles penas nos asolan!
Safo, con el alma lo digo, te abandono muy a mi pesar”.
Y yo le respondí:
“Parte contenta y acuérdate de mí
pues sabes cómo te he mimado (…) y no olvides
cuánto de bueno y de bello hemos pasado juntas.

Safo de Lesbos, siglo VI a.C.

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