Poet's Abbey (Blog de lecturas)


Historia del rey Arturo y de los nobles y errantes caballeros de la Tabla Redonda

 


Carlos García Gual explora las fuentes originales de la leyenda del rey Arturo, desde los primeros relatos celtas hasta las novelas de caballería medievales. Su interés es rastrear cómo se forma y transforma el mito.

El ciclo artúrico medieval incluye relatos interrelacionados con personajes como Merlín, Ginebra, Lanzarote y los caballeros de la Mesa Redonda, además de episodios como la búsqueda del Santo Grial o la batalla final contra Mordred.

Los únicos textos latinos que hablan de Artorius son la Historia Brittonum (s. IX) y los Annales Cambriae (s. X), donde aparece como líder de batallas británicas contra sajones en el siglo V–VI. Ninguna fuente coetánea romana o britana del siglo V nombra a Arturo. Por el contrario, Gildas (~540) y Beda (731) se refieren solo a Ambrosio Aureliano (“Ambrosius”), quien lideró las tropas británicas en Badon alrededor de 493

Sin embargo, según la tradición, Arturo lideró a los britanos contra los invasores sajones en la batalla de Badon. Pero esto ya no es histórico, sino legendario.

En la Historia Brittonum Arturo es listado como un dux militar (no rey) con doce batallas atribuidas, y en los Annales Cambriae se anota que Arturo y Medraut (Mordred) cayeron en Camlann en 537 o 539. En resumen, los textos primarios reducen a Arturo a un comandante guerrero en un contexto confuso, sin realeza establecida ni títulos formales.

El único Artorius documentado en Britania es Lucio Artorio Casto, un oficial romano del siglo II d.C., muy anterior a las fechas asociadas a Arturo. En cambio, en el siglo V aparece claramente Ambrosio Aureliano, un líder britano-romano victorioso contra los invasores sajones

Las crónicas contemporáneas (Gildas, Beda) atribuyen a Ambrosius el triunfo en Badon y lo presentan como sucesor de los romanos en Britania (familia imperial), pero nunca lo llaman “Artorius” ni le otorgan un título de rey. 

La noción de un Arturo designado “imperator” por Aurelio proviene de reconstrucciones literarias modernas sin base directa en fuentes antiguas. Incluso la asimilación de Arturo con Ambrosius (o con “Artorius”) es un invento posterior: Godofredo de Monmouth (siglo XII) fusiona a Merlín con Ambrosio (Myrddin Emrys), pero esto corresponde a su epopeya literaria, no a la realidad histórica.

La ubicación de Camelot es incierta. No existe registro de un lugar llamado así en el siglo V. Más tarde, se ha propuesto que Camulodunum (nombre romano de Colchester o un fuerte en Yorkshire llamado Slack) podría haber evolucionado fonéticamente a “Camelot” en la tradición medieval. En definitiva, Camelot es un lugar mítico surgido en la literatura artúrica medieval (siglo XII en adelante), sin confirmación arqueológica histórica.

Por otro lado, la colina fortificada de Cadbury, en Somerset, ha sido asociada tradicionalmente con CamelotSin embargo, tales vínculos son especulativos: Cadbury Castle contiene restos de ocupación tardorromana (c. 470–580) pero no evidencia directa de Arturo. 

Merlín es un personaje legendario. Las crónicas medievales cuentan que Merlín (Myrddin) tenía un origen mágico, y lo sitúan como consejero del rey Arturo. En ninguna fuente antigua aparece un individuo histórico llamado Merlín. De hecho, su nombre original proviene de la tradición galés; en la Historia Regum Britanniae Godofredo lo identifica con Myrddin Emrys (llamado “Ambrosius” en su relato)En resumen, Merlín pertenece al ámbito literario y simbólico del ciclo artúrico, no al registro histórico.

En las leyendas artúricas, Ginebra es la esposa de Arturo y protagoniza el triángulo amoroso con Lanzarote que precipita el fin del reino. Este aspecto aparece en la literatura (Chrétien de Troyes, Malory, etc.), pero no en fuentes del siglo V.

Los Annales Cambriae (siglo X) registran que en 537 aproximadamente, Arturo y Mordred caen en Camlann. Las leyendas posteriores añaden el motivo de Excalibur entregada al Lago y Arturo llevado a Avalon por Morgana y sus doncellas, pero esto no proviene de fuentes contemporáneas, sino de romances caballerescos posteriores.

La Mesa Redonda simboliza la igualdad entre los caballeros de Arturo, pero el objeto físico que existe hoy en Winchester es una copia del siglo XIV (remodelada por Enrique VIII), no una reliquia antigua.

En el siglo XII, el rey Enrique II quiso vincular su dinastía con la del mítico rey Arturo. Poco después de su muerte, se hallaron en la abadía de Glastonbury unos restos que los monjes afirmaron que pertenecían a Arturo y Ginebra, lo que llevó a algunos a identificar el monasterio con la isla maravillosa de Avalon.

En los ciclos artúricos, Avalon es una isla mítica asociada al “otro mundo” céltico, concebida como un lugar de curación y tránsito donde es llevado el Rey Arturo tras su herida final; desde Geoffrey de Monmouth se la describe como "isla de las manzanas", lo que indica un espacio fértil y casi paradisíaco más simbólico que geográfico. Está gobernada por Morgana y sus hermanas, figuras femeninas con rasgos mágicos o feéricos, mientras que personajes como la Dama del Lago (Viviane) pertenecen al mismo universo, pero no siempre son originarios de Avalon en las versiones más antiguas.

La búsqueda del Grial es un tema relacionado con las leyendas artúricas en el siglo XII. En el texto inacabado de Chrétien de Troyes aparece Perceval iniciando la búsqueda, y Wolfram von Eschenbach escribe el Parzival sobre el graal. Sin duda, Perceval es el caballero "más enigmático y el más inquietante", cuyo triunfo significa el fin del mundo artúrico. La búsqueda del Grial marca una transición hacia una aventura más espiritual y profunda. La aventura marca un cambio en la narrativa artúrica, introduciendo un elemento más espiritual y místico, en contraste con las aventuras caballerescas tradicionales. En algunas versiones, como en La muerte de Arturo de Thomas Malory, es Galahad, no Perceval, quien finalmente obtiene el Grial y marca el fin de la era artúrica. Desde Chrétien de Troyes hasta Wagner, su figura simboliza una transformación en el mito, alejándose de la caballería terrenal hacia un ideal más trascendental.



El mundo de los cuentos provee al libro de caballerías de una atmósfera mágica, pero además le facilita la conciliación entre el individuo y el mundo en su final feliz. El caballero errante es un héroe de cuento fantástico, no un personaje de leyenda.


En El cuento del Grial se ha trascendido ese ideal del amor cortés y también el sentido de la aventura se ha transformado. Ahora el elegido, el liberador y redentor de los cautivos, no lucha contra felones y gigantes, sino que se ha lanzado en una peregrinación mucho más aventurada, en una aventura que es la definitiva, y ha transformado toda su vida en un destino trágico. Tal vez el triunfo de Perceval signifique el fin del mundo artúrico. 


Carlos García Gual, Historia del rey Arturo y de los nobles y errantes caballeros de la Tabla Redonda, 1983


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