Los hijos de Húrin de J. R. R. Tolkien es una de las tragedias más épicas de la Primera Edad de la Tierra Media. Situada en un tiempo remoto, cuando el señor oscuro Morgoth dominaba gran parte de Beleriand, la obra se centra en Túrin Turambar.
Tolkien dota a la historia de un tono que recuerda a las tragedias griegas o a los cantares épicos medievales. A través de la historia se invita a reflexionar sobre el destino, la libertad, la culpa y la fragilidad humana.
En cuanto a su relación con otros textos, Los hijos de Húrin desarrolla y completa el relato que ya conocíamos de El Silmarillion y Los Cuentos Inconclusos. En el Silmarillion, la historia aparece condensada, con un tono más crónico. En los Cuentos Inconclusos, el relato gana detalle, pero mantiene aún el carácter fragmentario. Es en esta edición donde el texto adquiere su forma más plena.
Así, de las tres versiones, la novela publicada de forma póstuma, es la que mejor transmite la dimensión humana y trágica de Túrin, en una historia donde el héroe lucha con valentía, pero nunca puede escapar del peso de su propio destino.
La vida de los Hombres es corta, y en ella suele haber múltiples infortunios, aun en tiempos de paz.
J. R. R. Tolkien, Los hijos de Húrin, 2007

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