Poet's Abbey (Blog de lecturas)


Los hijos de Húrin



Empezar el año con un libro de J. R. R. Tolkien en la chimenea un día de nieve es un regalazo de la vida, ahora que mis hijos me permiten un poco de lectura.

Los hijos de Húrin me parece una de las tragedias más épicas del gran escritor de fantasía de todos los tiempos. Situada en un tiempo remoto, cuando Morgoth dominaba gran parte de Beleriand, la obra se centra en Túrin Turambar, un hombre fuerte, valiente, pero marcado por el orgullo y por la maldición que Morgoth impone a su padre. Todas sus decisiones lo empujan sin remedio hacia la desgracia, como un héroe de una tragedia griega.

Morwen, su madre, representa la dignidad y la firmeza frente al dolor, mientras que Niënor, su hermana pequeña, encarna la inocencia destruida por ese mismo destino oscuro. Húrin, el padre, sufre el terrible castigo de Morgoth y se convierte en el origen de la maldición que persigue a su linaje. Beleg Cúthalion es el amigo leal, su brújula moral, cuya fidelidad subraya el contraste entre la bondad y la fatalidad del héroe.

Morgoth es la fuerza del mal absoluto, que manipula el destino de Hurin y su familia. Glaurung, el gran dragón, actúa como instrumento consciente de Morgoth, tentador y mentiroso, llevando la tragedia a su culmen. En torno a ellos gravitan otros personajes (como Finduilas, símbolo del amor imposible, o Mablung, que representa el honor) que refuerzan la dimensión épica y humana de esta historia devastadora.

Tolkien dota a la historia de un tono que recuerda a las tragedias griegas o a los cantares épicos medievales. A través de la historia se invita a reflexionar sobre el destino, la libertad, la culpa y la fragilidad humana.

En cuanto a su relación con otros textos, Los hijos de Húrin desarrolla y completa el relato que ya conocíamos de El Silmarillion y Los Cuentos Inconclusos. En el Silmarillion, la historia aparece condensada, con un tono más crónico. En los Cuentos Inconclusos, el relato gana detalle, pero mantiene aún el carácter fragmentario. Es en esta edición donde el texto adquiere su forma más plena. Así, de las tres versiones, esta es la que creo que mejor transmite la dimensión humana y trágica de un héroe que lucha con valentía, pero que nunca puede escapar del peso de su propio destino.


Una victoria es una victoria, por pequeña que sea, y no solo sirve por lo que se obtiene de ella, también es eficaz en sí misma. Y, en última instancia, el secreto no es posible, las armas son el único muro contra Morgoth. Si no hacéis nada para detenerlo, toda Beleriand caerá bajo su sombra...


El destino está en ti mismo, no en tu nombre.


J. R. R. Tolkien, Los hijos de Húrin, 2007

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