Byung-Chul Han señala que ya no vivimos tanto bajo regímenes de vigilancia disciplinaria, sino bajo un nuevo orden dominado por la información. La “infocracia” no es simplemente abundancia de datos, sino un sistema en el que la producción, circulación y consumo de información sustituyen a las formas clásicas de poder. En este mundo, la verdad pierde peso frente a la inmediatez, y la política se diluye en flujos constantes de contenido que no buscan comprensión, sino atención.
El riesgo para la democracia es estructural. Si el espacio público queda saturado de estímulos fragmentarios, desaparecen las condiciones mínimas para el juicio crítico: tiempo, silencio y continuidad. La deliberación, que exige esfuerzo, cede ante la reacción impulsiva del algoritmo bajo el yugo de la tiranía de los likes.
En este entorno, la manipulación no necesita censura. Le basta con amplificar ruido, polarizar y segmentar. La infocracia, así, no reprime la libertad, sino que la dispersa hasta volverla inoperante.
En el ámbito educativo, el efecto es igual de problemático. El acceso ilimitado a información no equivale a conocimiento, y menos aún a formación. La educación corre el riesgo de adaptarse a la lógica de la velocidad y la superficialidad: aprender se convierte en consumir datos, no en comprender.
Sin una recuperación de la atención profunda y del pensamiento reflexivo, la escuela queda subordinada al mismo sistema que debería cuestionar. El resultado es una paradoja: una sociedad cada vez más informada y, al mismo tiempo, menos capaz de pensar con rigor.
El Flagship Store de Apple en Nueva York es un cubo de cristal. Es un templo de la transparencia. [...] El cubo de cristal de Apple puede sugerir libertad y comunicación, pero en realidad materializa la dominación despiadada de la información. El régimen de la información hace que las personas sean completamente transparentes. La dominación en sí misma nunca es transparente.
[...] Así es como nos entregamos al poder cada vez mayor de la caja negra algorítmica. En el régimen de la información, el dominio se oculta fusionándose por completo con la vida cotidiana.
[...] La vigilancia y el castigo, que caracterizan el régimen de la disciplina según Foucault, dejan paso a la motivación y la optimización. En el régimen neoliberal de la información, la dominación se presenta como libertad, comunicación y community.
[...] Nos creemos libres, mientras nuestras vidas están sometidas a toda protocolización para el control de la conducta psicopolítica. En el régimen neoliberal de la información, no es la conciencia de la vigilancia permanente, sino la libertad sentida, lo que asegura el funcionamiento del poder.
Byung-Chul Han, Infocracia, 2021

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