- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Una mujer embarazada, casada con un hombre racionalista y masón, vive en un entorno doméstico aparentemente estable donde lo sobrenatural debería no tener lugar. Sin embargo, el diablo aparece de noche, como un interlocutor sutil. La mujer inocente se convierte en el punto de cruce entre la razón moderna de su marido y una presencia que revela las grietas ocultas de ese mismo racionalismo.
Pessoa trata al diablo, en este relato, como una presencia real que no necesita disfrazarse de estridencia, una inteligencia que se expresa con serenidad. El maligno no irrumpe rompiendo el orden, sino que se integra en él, habla su mismo lenguaje y se vuelve casi indistinguible de la razón.
El relato incomoda porque no permite reducir lo sobrenatural a un recurso estético o a un residuo del pasado. Más bien sugiere que la confianza moderna en que todo pueda ser clasificado, entendido y neutralizado, deja zonas ciegas.
Pessoa señala que cuanto más convencida está una cultura de haber superado ciertas realidades, más expuesta queda a ellas. Así, lo demoníaco se afianza en la negación misma de su existencia, encontrando en esa incredulidad su forma más eficaz de persistencia.
Soy el olvido de todos los deberes, la incertidumbre de todas las intenciones. Los tristes y los cansados de la vida, tras despertar de la ilusión, alzan la mirada hacia mí, porque yo también, a mi modo, soy la Estrella Brillante de la Mañana.
Me han insultado y me han calumniado desde el principio del mundo. Los propios poetas (amigos míos por naturaleza), que me defienden, no han sabido defenderme bien. Uno de ellos (un inglés llamado Milton) me hizo perder una batalla indefinida que nunca llegó a realizarse. Otro (un alemán llamado Goethe) me dio el papel de alcahuete en una tragedia de medio pelo. Pero yo no soy quien creen que soy. Las iglesias me abominan. Los creyentes tiemblan al oír mi nombre. Pero, quieran o no, tengo un papel en el mundo.
Fernando Pessoa, La hora del diablo, 1913

Comentarios