Poet's Abbey (Blog de lecturas)


La madre naturaleza

 

La madre naturaleza, de Emilia Pardo Bazán, continúa la historia iniciada en Los pazos de Ulloa y se centra en Perucho y Manolita, dos jóvenes formados en mundos opuestos, cuyo destino queda marcado por una atracción tan intensa como trágica.

La novela profundiza en el contraste entre cultura y naturaleza: Manolita encarna la educación y los valores morales, mientras que Perucho representa lo instintivo y lo salvaje, determinado por su entorno. Sin embargo, ambos acaban sometidos a una fuerza superior, la de la naturaleza, que se impone sobre la voluntad individual y las normas sociales.

En este marco, Gabriel adquiere un peso decisivo como encarnación de la razón ilustrada y la conciencia moral. Su mirada crítica y su intento de ordenar la realidad introducen una tensión intelectual que, lejos de resolver el conflicto, subraya su inevitabilidad y su impotencia ante el determinismo biológico.

El amor entre los protagonistas, marcado por el desconocimiento de su vínculo de sangre, permite a la autora explorar los límites de la moral desde una perspectiva claramente naturalista. 

En conjunto, la obra ofrece una reflexión sobria y penetrante sobre el dominio de los instintos y la fragilidad de los principios éticos.

En este fragmento, en un diálogo entre Gabriel y Manuela, denuncia una escuela decimonónica y una enseñanza muy alejada de la realidad:


En los colegios, hija mía, nos enseñan cosas muy raras y estrafalarias, que andan en libros... y mira tú, lo bueno es que allí se quedan, porque luego, en la vida, no se las vuelve uno a encontrar ni por casualidad una sola vez. Pues sí... ¡tú vas a reírte de mí cuando veas lo tonto que soy! No diferencio el trigo del centeno...


Una brisa fresca, vivaracha, que columpiaba partículas de humedad, hacía palpitar el follaje. A lo lejos chirriaban los carros cargados de mies, y las ranas y los grillos empezaban a elevar su sinfonía vespertina, saludando a la lluvia y al viento antes de que hiciesen su aparición triunfal y refrigerasen la tostada campiña. Todo era vida, vida indiferente, rítmica y serena.


Emilia Pardo Bazán, Los pazos de Ulloa, 1886

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