Poet's Abbey (Blog de lecturas)


Noches blancas

 



No es lo mismo leer Noches blancas de Fiódor Dostoievski con dieciséis años, cuando uno todavía es un pardillo, sobre todo en relación con las chicas, que con más de cuarenta años, casado y con toda una mochila de experiencias. 

Ahora he vuelto a leer esta obra breve del gran maestro ruso y he podido apreciar mucho mejor la ingenuidad del joven protagonista que deambula por San Petersburgo sin oficio ni beneficio y se encuentra a la hermosa e inalcanzable Nástenka.

Durante cuatro noches, el joven, que se reconoce soñador y con "tan poca vida real", establece con la chica un vínculo marcado por la ilusión, la amistad y la confidencia. El argumento es muy sencillo, pero funciona como vehículo para abordar temas como la soledad, el deseo de afecto y la dificultad de vivir plenamente en la realidad.

El relato destaca por el contraste entre el idealismo ingenuo del protagonista y la realidad del desengaño. Dostoievski presenta el deseo amoroso como una experiencia intensa pero fugaz, donde el recuerdo y la imaginación adquieren más peso que la relación misma. 


¿Qué fuerza ha hecho brillar con tal luz esos ojos tristes, pensativos? ¿Qué hizo subir la sangre a esas mejillas pálidas, delgadas? ¿Qué bañó con pasión esos tiernos rasgos? ¿Por qué se hinchó ese pecho? ¿Qué despertó tan repentinamente la fuerza, la vida y la belleza en el rostro de la pobre muchacha...?


Fiódor Dostoievski, Noches blancas, 1848

Comentarios