Un anuncio en el periódico local que anuncia, sin más, que habrá un asesinato a las seis y media de la tarde en la casa rural Little Paddocks. No es una amenaza anónima ni una nota críptica dejada en el lugar equivocado, sino un aviso público, como si se tratara de la venta de un mueble.
El inicio de esta novela policíaca me parece muy original. Lo que hace que funcione tan bien no es solo el misterio en sí, sino el mundo que la autora construye a su alrededor. Chipping Cleghorn es un pueblo rural muy pequeño con toda la vida cotidiana que eso implica: vecinos que se conocen, rumores que circulan más rápido que la verdad, y secretos que llevan años durmiendo bajo una superficie de aparente normalidad.
Letty Blacklock, la dueña de Little Paddocks, tiene esa clase de presencia serena que parece esconder algo. A su alrededor orbitan vecinos de lo más variopinto: una madre y su hijo con una relación de lo más peculiar, una pareja de amigas con un pasado que no termina de encajar, y varios recién llegados al pueblo cuyas historias no cuadran del todo. Ninguno es exactamente lo que parece, y esa sensación de que algo no encaja es lo que mantiene al lector en guardia hasta el final.
Entonces aparece la heroína, la entrañable e inteligente Miss Marple, una anciana que se mueve en ese ambiente como pez en el agua, porque es exactamente el tipo de lugar que ella conoce mejor que nadie.
Agatha Christie va sembrando pistas con su habitual maestría, sin que en ningún momento parezca que está haciendo trampa al lector. La resolución, cuando llega, tiene esa mezcla característica de sorpresa y lógica inevitable que hace pensar: claro, tenía que ser así. Una lectura que vale mucho la pena.
Uno no hace más que pensar que sabe quién es el culpable y, cuando más segura está, ¡zas!, todo el asunto da un giro brusco. Y hay un montón de asesinatos magníficos: cuatro o cinco. El caso es que me dejé la novela en el despacho cuando Julián se encerró para preparar el sermón. ¡Y él la cogió y ya no pudo soltarla!
—Siempre me ha parecido interesante —observó sir Henry— lo que la gente es capaz de ver en un momento de intensa emoción y de emoción nerviosa. Lo que ve, y mucho más interesante aún, lo que no ve.
Agatha Christie, Se anuncia un asesinato, 1950

Comentarios