El baile es una novela breve de Irène Némirovsky que esconde una mirada amarga sobre el paso de la infancia a la edad adulta. Antoinette, con catorce años, quiere asistir al baile que organiza su madre, una nueva rica que quiere mostrarse en sociedad, pero es excluida por considerarla todavía una niña. A partir de esa frustración se desencadena una venganza que cambiará su relación con el mundo adulto.
Lo más interesante de la novela es que alrededor de Antoinette hay muy poca educación y muy poca autoridad verdadera. Los adultos no ofrecen un modelo sólido: están dominados por la vanidad, el dinero, las apariencias y sus propias inseguridades. La madre pretende imponer su criterio desde el desprecio y la humillación. Antoinette queda así abandonada a sus propias emociones, aprendiendo por experiencia que también ella puede ejercer poder sobre los demás.
Antoinette pretende vengarse de su madre: "¿Crees que la gente no sane quién eres, de dónde sales? ¡Nuevo rico!" Pero al hacerlo pierde algo fundamental: la inocencia con la que contemplaba a los adultos. Descubre que pueden ser mezquinos y vulnerables, pero también descubre su propia capacidad para hacer daño. Crecer significa aquí descubrir demasiado pronto que las acciones tienen consecuencias y que una herida puede generar otra.
En este sentido, El baile me recuerda a El guardián entre el centeno de Salinger. En ambas obras hay un adolescente que contempla el mundo adulto desde una posición de desencanto y percibe la falsedad que lo rodea.
Pero la escritora de origen judío y ucraniano (convertida al catolicismo y que murió asesinada en Auschwitz) lo lleva a un terreno más oscuro: Antoinette no sólo observa la crueldad de los adultos, sino que empieza a incorporarla.
Una novela breve, pero muy incisiva, sobre el resentimiento, la pérdida de inocencia y ese momento inquietante en que uno descubre que convertirse en adulto también significa descubrir de qué cosas somos capaces.
"¿Cómo se puede llorar de esa manera por algo así?... ¿Y el amor? ¿Y la muerte? Un día morirá... ¿lo ha olvidado?"
¿Así que también las personas mayores sufrían por cosas fútiles y pasajeras?
Irène Némirovsky, El baile, 1930

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