El escritor judío berlinés Walter Benjamin se suicidó en un pequeño hotel de Portbou en 1940 al huir de los nazis. Era amigo íntimo y colaborador de los filósofos de la Escuela de Frankfurt, y una de las mentes más lúcidas para desarrollar la teoría estética contemporánea.
En Experiencia y pobreza, en 1933, aborda la sensación de vacío de la generación que había sufrido la Gran Guerra, pues los soldados regresaron del campo de batalla enmudecidos, incapaces de contar su experiencia. El pensador percibió en ellos una pérdida de la capacidad narrativa: "una pobreza del todo nueva ha caído sobre el hombre al tiempo que ese enorme desarrollo de la técnica".
En Calle de sentido único, Walter Benjamin sugiere que la experiencia sexual no se agota en la satisfacción ni en la reproducción, sino que introduce al individuo en una relación más profunda con la naturaleza, desbordando ambas dimensiones. Desde esta perspectiva, reducir el sexo a una sola de estas realidades, como tiende a ocurrir en una sociedad occidental dominada por la lógica técnico-mercantil, supone una forma de evasión: un intento de escapar de su complejidad que acaba traduciéndose en empobrecimiento y, en último término, en una tristeza difusa.
Ser feliz significa poder percibirse a sí mismo sin temor.
Walter Benjamin, Dirección única, 1928

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